HORMICRUZ DESARROLLA UN HORMIGÓN AUTOCOMPACTANTE UTILIZANDO EXCLUSIVAMENTE MATERIALES DE LA ZONA

Durante los últimos años se ha extendido el empleo de hormigones autocompactantes (HAC), debido sin duda a sus ventajas medioambientales, de mejora en la calidad del hormigón y el entorno de trabajo. El HAC se caracteriza por su capacidad para fluir rellenando el encofrado sin necesidad de medios de compactación internos o externos. Para lograr este comportamiento se modifica la dosificación inicial empleando mayores cantidades de finos y aditivos. Esta modificación en la dosificación junto con un comportamiento reológico alejado del que presentan los hormigones tradicionales vibrados puede tener influencias sobre la durabilidad del HAC al verse sometido a ataques externos.

La principal clave para la obtención de un hormigón autocompactante es aumentar la fluidez y viscosidad de la mezcla mediante el empleo de adiciones, más cemento y/o aditivos moduladores de la viscosidad. Con este aumento de la viscosidad, se consigue evitar la segregación de las partículas de diferentes densidades al aumentar significativamente la fluidez de las mezclas. El principal problema surge, porque en la mayoría de las ocasiones, ese aumento de viscosidad se obtiene a partir del empleo de mayores cantidades de cemento que aseguran una mayor robustez de las mezclas (estabilidad frente al cambio de materiales), pero esto conlleva unos precios mayores que limitan el uso de este tipo de hormigones. Por no hablar, del inconveniente medioambiental que supone aumentar el contenido de cemento (una tonelada de Clinker produce una CO2).

En este contexto, Hormicruz ha desarrollado mezclas de HAC con contenidos de cemento similares a los hormigones convencionales (300 kg cemento/m3). Para ello, se ha trabajado adicionando filler calizo, que en la actualidad es un subproducto industrial con muy pocas salidas comerciales, obteniendo unos resultados inmejorables.